El pueblo de Dios, liderado por Moises es libertado, sacado de la esclavitud de Egipto; ya habían iniciado el éxodo, la larga travesía por el desierto de Parán, camino a la tierra prometida. Por orden de Jehová son escogidos doce espías, doce varones príncipes, representantes de cada una de las tribus de Israel; todos con una igual misión: hacer un reconocimiento, explorar la tierra de Canaán, la tierra prometida de Dios; tierra que ya estaba habitada, por tanto su misión era observar su geografía, agricultura, sus gentes, sus costumbres, su cultura, sus fortalezas y sus debilidades; inclusive su misión también era traer una muestra de lo que era el fruto de su tierra. Fueron ochocientos km de viaje en total (ida y regreso). Efectivamente, esta misión fue cumplida, los protagonistas regresan, y cada uno indica su informe de lo encontrado y vivido, sus conclusiones finales.
Esta es parte de la historia del momento en que se inician, los primeros acercamientos a la tierra prometida despues de más de 400 años de esclavitud en Egipto del pueblo de Dios. Indudablemente fue un gran desafío; una historia muy motivante para conocerla más de cerca, llegar a cada posible detalle; La narración completa la puedes encontrar en el libro de Números del capítulo 10 al capítulo 14 en La Biblia.
Ahí estaban entonces… de los doce príncipes espías, solo dos de ellos a pesar de haber vivido la misma experiencia tuvieron una visión diferente a la de los otros diez. Estos dos fueron Josue y Caleb y aunque vieron cosas aterradoras se aferraron a la promesa y confiaron más en la palabra de Dios que en lo que veían sus ojos.
Números 13:30 indica: “Entonces Caleb hizo callar al pueblo delante de Moisés, y dijo: Subamos luego, y tomemos posesión de ella; porque más podremos nosotros que ellos”.
Podrán intuir que ahí, en ese escenario estaba la multitud, y en medio los príncipes que estaban rindiendo su informe; Caleb príncipe de la tribu de Judá; daba un informe nada agradable en la mayoría; opinión que está alineada con lo que Dios había ordenado. Insistimos ahí, estaba Caleb con total determinación:
1. No actuó con base en lo que decían los demás, a pesar de que eran diez contra dos
2. Su actitud de Fe estaba firme; él creía en las promesas de Dios.
3. No calló sus labios, se pronunció en favor de la fe y motivó a los demás a que le siguieran.
El decía “…tomemos posesión de ella; porque más podremos nosotros que ellos”
Cuántas promesas tienes de parte de Dios para tu vida, para tu familia, para tu nación. Tal vez la respuesta sea “Muchas”; sin embargo, tal vez, no hemos tomado la determinación de Caleb y terminamos actuando como los otros diez espías. Así es, solo Caleb y Josue pudieron entrar y disfrutar de la tierra prometida, la promesa de Dios. La tarea no es fácil, recuerda que Dios mira nuestra actitud, la cual debemos orientar hacia el reino de Dios; lo demás vendrá por añadidura, su misericordia y gracia actuando en favor de nosotros.
“Pero a mi siervo Caleb, por cuanto hubo en él otro espíritu, y decidió ir en pos de mí, yo le meteré en la tierra donde entró, y su descendencia la tendrá en posesión.” Números 14:24